Su formación abarca el masaje terapéutico, la acupuntura, la reflexología y diversas modalidades de trabajo energético. Sin embargo, Jane no se define por las técnicas que aplica, sino por la intención con la que las une. Para ella, cada persona que entra en el espacio de SOMA LAB trae consigo una historia única, una arquitectura corporal particular y un campo energético que merece ser honrado en su totalidad. No existen protocolos rígidos ni sesiones en serie. Cada encuentro es una conversación silenciosa entre el terapeuta y el cuerpo que tiene delante, una escucha activa que va más allá de las palabras.